Yo
llevaré mi espada
De
mirto coronada,
Como
Aristogitón y Harmodio hicieron,
Cuando
al fiero tirano
Mataron,
y en Atenas
La
igualdad de la ley establecieron.
¡Oh
Harmodio! tú no has muerto;
Tú
estás, según se dice,
En
la isla de los bienaventurados,
Do
están los esforzados
Aquiles
el ligero,
Y
el gran Diomedes, hijo de Tideo.
Yo
llevaré mi espada
De
mirto coronada,
Como
Aristogitón y Harmodio hicieron,
Cuando
al tirano Hiparco
En
las solemnes fiestas
De
la sacra Minerva muerte dieron.
Será
entre los mortales
Eterna
vuestra gloria,
Caro
Aristogitón y Harmodio amado,
Porque
al tirano airado
Matasteis;
y en Atenas
La
igualdad de la ley establecisteis.
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