La
vida tiene muchos cuentos, se supone que es puro cuento la vida. Ésta, dice que
hace, de palabra no de obra al contar. Así transcurre su tiempo, de nuevo lo
hace la vida. Vayan ustedes creyendo señores que, la vida es puro cuento o
cuento sin sabores ni autores.
Los
días transcurren sin rumbo, hacía un destino mediático e incierto, donde los
políticos huyendo, de esa ventura falaz, se meten en un azar de un difícil
pasar.
Por
ello, el cuento comenzó ya hace bastante tiempo, por lo que, se estuvo narrando
solito, con un principal actor, usted, señor del montón o usted, señor, que
está solito y sin voz.
De
ahí, que todos quieran saber, si el tener cuento es de usted o siendo todo un
tanto irreal, no pasa nada de verdad, que sólo se oye una canción, que se
repite mucho en la vida, da marrón de color, como lo hace este cuento que nunca
se narró ni escribió.
Las
letras dicen así, el cuento tenía una vida, de la que yo formo parte, teniendo
que trabajar, la vida sin rechistar, le echo un cuento bastante, de ser tan y
tan constante. En cuento, se quedó al final, que a todos se le narraba quedando
como verdad, aunque no así para el ignorante. Éste dudaba y dudaba, dudaba más
cada día, era tanta su duda, que apenas vivía. Todos a él le gritaban, que
espabilará algún día, más él al no comprender, además, la palabra no entendía.
Él erre que erre decía, los demás, zas-cas que zas-cas le daban. Aquí se puede
ya ver, muchos daban y uno sólo recibía.
En
fin, esta no es la historia, tampoco es un cuento acabado, sólo es un esbozo de
uno que presumía. Pero de pronto caí en la cuenta, vaya memoria la mía. Hoy no
es ayer, ayer era cuando uno, en este caso yo, escribía.
Hoy
sólo recuerdo al zagal, las hostias que recibía, el pobre sin saber, le llovía
a doquier. Si eso fuera dinero, entonces todos quisieran ser él, pues en este
caso señores, todos dan o suelta, y uno recibe y aumenta.
Aquí
acaba el asunto, no ser por sincero, me apunto, sólo por recordar, vaya mierda
y disgusto, que todavía tiene el chaval de cobrar sin ningún disgusto.
Esta
es la historia del cuento, que pudo o es real, y que, funcionaba de una manera
verbal, se supone que para no hacer y ser una vida la que llevaba aquel humilde
zagal.
Bueno,
querido señores, no es por presumir en primicia, como dicen en noticia, pero el
que sabe ya no dice, el que no sabe predice, en eso que digo yo, que el que venga
mañana, a esta mi función, tendrá que pagar la entrada para ver subir el telón.
Y
aquí acabamos el cuento, que no era tal, pero por aquello de finalizar, se
queda así nada más
bayekas
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