Somos
como la vida misma (20.03.2020)
En
e años del misterio y de lo misticismo. En las tierras del oriente, vivía un
hombre sabio con conocimientos infinitos, era tal sus conocimientos, que él a
veces se asombra.
De
esta manera comienza nuestra historia, que en su interior nos deleita con otro
cuento, que éste a su vez, nos ejemplariza con una sabia fábula de un ratón y
un gato.
Estaba
el ratón pronto a caer en las fauces de su ancestral enemigo, cuando se puso a
pensar cómo salir de esa situación terminal en la que se encontraba.
Se
dijo, —puedo salir corriendo.
Al
pronto la descartó, ya que el gato era más veloz que él.
—Le
desafiaré a una lucha. Pensándolo no, por no ser factible debido al tamaño de
ambos.
Siguió
con sus pensamientos, no podía correr, no podía luchar. —Ya está, le propongo
un reto intelectual. Su ego empezará a crecer y no se podrá negar.
Pero
al pronto la desecho, pues no tenía premio que entregar al gato, nada más que
su vida, y esa, ya la tenía.
Pasó
un instante entre que la vida y la muerte te da tu última oportunidad y le dijo
al gato,
—Gato,
tengo el Coronavirus.
En
eso, que el gato se acojonó, porque cayó en la cuenta que no tenía papel
higiénico y, salió corriendo en dirección a Mercadona a comprarlo.
Oportunidad
que el ratón aprovechó, para confinarse en su casa.
Dice
la moraleja, que cuanto estés en dificultades, les recuerdes a tu enemigo que,
si no tiene papel higiénico, salga corriendo a comprarlo, no vaya a ser que venga
el Coronavirus y éste se pueda agotar, quedándose desprotegido su ano por no podérselo
limpiar.
bayekas

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