He
venido. He llegado. No me importa el tiempo que he invertido, pero..., por fin
lo he logrado. Ya estoy aquí. No me lo reproches. Sé que es tarde. No tengo
ninguna excusa, tampoco quiero darla. El viaje ha sido largo e incómodo, de
ahí, mi retraso.
Sólo
puedo decir, que por fin he llegado. He llegado para quedarme, para vivir y
morir en mi Tierra. He venido para estar con mi gente, con aquella que nunca me
espera.
Salí
joven de aquí, era un niño. No me fui voluntario, me llevaron a tierras
lejanas. Allí perdí el recuerdo de mi casa y mi gente, el olor de mi tierra
verde y soleada, el ruido del agua en la cascada. He perdido y olvidado tantas
cosas, que hoy por fin, vengo a recuperarlas.
Sí,
lo sé, el tiempo vuela y no está conmigo. Eso, si es difícil de olvidar. ¡El
tiempo! Éste es justo, nada te sobra, lo que has perdido o no lo has
aprovechado, no vuelve, se queda allí, donde lo dejaste pasar. Ahora he venido,
para vivir el tiempo que me queda contigo Tierra mía.
Mi
alma necesita la tierra viva donde nací. El agua que me lavaba, el aire y el
sol que me secaba, el olor de estos parajes que me daban vida y salud, su
gente, los recuerdos dejados llenos de felicidad.
He
vuelto a ti, mi querida Tierra, para abrazarte y que me arropes con el manto de
tu hierba verde, porque siento mi muerte muy cercana, tanto es así, que quiero
Tierra mía, vivir el sueño eterno en tu seno de hermosura y de bella naturaleza.
bayekas

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