Seguidores

domingo, 22 de marzo de 2020

Descubre al niño que vive en ti (22.03.2020)

Descubre al niño que vive en ti (22.03.2020)
Si llevas tu infancia contigo, nunca envejecerás
(Tom Stopard, dramaturgo británico)
 
Así puedes encontrarte con tu niño interior

Tal vez resulte difícil de entender, pero dentro de ti vie ese niño que fuiste y existen maneras muy sencillas para allanar el camino que nos lleva hacia él, para escuchar lo que te tiene que decir o, simplemente, para que te haga recordar lo que realmente vale la pena en la vida.

Una foto de tu infancia.
Busca una que te guste especialmente y céntrate en ese niño o niña: ¿Cómo eras? ¿Fuiste feliz? ¿Reías a todas horas? ¿Eras creativo/a?

Conectar con tu infancia te ayudará a desbloquear muchos aspectos que te frenaban y que tal vez ni siquiera sabías que existían.

El mejor de tus recuerdos.
Cierra los ojos y regresa a tu infancia, a un momento absolutamente feliz. Visualízalo todo tal y como sucedió, con personas, olores, sabores, sensaciones, etc.

Ahora enfócate en lo que este recuerdo te hace sentir y ánclate en esta felicidad. Cuando sientas que la vida te aprisiona, vuelve a esta imagen y tu niño interior te ayudará a continuar.

Habla con él.
Coloca una silla frente a otra, en una siéntate tú y en la otra imagina que está sentado tu niño/a. Pregúntale qué tal está, cómo se siente, a qué tiene miedo, qué necesita. Tú mismo encontrará las respuestas a todas estas dudas que te están limitando en tu edad adulta.

Una carta amor a ti mismo.
Escríbele unas letras a tu niño y dile todo lo que sientas, necesites o quieras expresar. Este sencillo acto te liberará de una manera que ni si quieras te imaginas. Pruébalo.


¿Qué te está frenando desde la infancia?

Aunque hayas sido niño/a feliz, es posible que hayas adquirido costumbres o aprendizajes que, de adulto, te alejan de lo que quieres ser.

Éstas son algunas de las más comunes:

Miedo.
Normalmente por sobreprotección, solemos incorporar temores de nuestros padres.

Rechazo.
En la edad adulta, esto puede provocar problemas con las relaciones sociales.

Abandono.
Aumenta las posibilidades de caer en una relación tóxica en el futuro y aguantar lo que sea con tal de evitar volver a estar solos.

Humillación.
Afecta mucho a la autoestima y puede desemboscar en tiranía hacia los demás, con el propósito de evitar volver a ser despreciado.

Traición.
Sentirse decepcionado por alguien importante en la niñez limita mucho las relaciones y potencia personalidades desconfiadas.
Texto: Francisco Castaño y Pedro García

No hay comentarios:

Publicar un comentario