Si
llevas tu infancia contigo, nunca envejecerás
(Tom
Stopard, dramaturgo británico)
Así
puedes encontrarte con tu niño interior
Tal
vez resulte difícil de entender, pero dentro de ti vie ese niño que fuiste y
existen maneras muy sencillas para allanar el camino que nos lleva hacia él,
para escuchar lo que te tiene que decir o, simplemente, para que te haga
recordar lo que realmente vale la pena en la vida.
Una
foto de tu infancia.
Busca
una que te guste especialmente y céntrate en ese niño o niña: ¿Cómo eras?
¿Fuiste feliz? ¿Reías a todas horas? ¿Eras creativo/a?
Conectar
con tu infancia te ayudará a desbloquear muchos aspectos que te frenaban y que
tal vez ni siquiera sabías que existían.
El
mejor de tus recuerdos.
Cierra
los ojos y regresa a tu infancia, a un momento absolutamente feliz. Visualízalo
todo tal y como sucedió, con personas, olores, sabores, sensaciones, etc.
Ahora
enfócate en lo que este recuerdo te hace sentir y ánclate en esta felicidad.
Cuando sientas que la vida te aprisiona, vuelve a esta imagen y tu niño
interior te ayudará a continuar.
Habla
con él.
Coloca
una silla frente a otra, en una siéntate tú y en la otra imagina que está
sentado tu niño/a. Pregúntale qué tal está, cómo se siente, a qué tiene miedo,
qué necesita. Tú mismo encontrará las respuestas a todas estas dudas que te
están limitando en tu edad adulta.
Una
carta amor a ti mismo.
Escríbele
unas letras a tu niño y dile todo lo que sientas, necesites o quieras expresar.
Este sencillo acto te liberará de una manera que ni si quieras te imaginas.
Pruébalo.
¿Qué
te está frenando desde la infancia?
Aunque
hayas sido niño/a feliz, es posible que hayas adquirido costumbres o
aprendizajes que, de adulto, te alejan de lo que quieres ser.
Éstas
son algunas de las más comunes:
Miedo.
Normalmente
por sobreprotección, solemos incorporar temores de nuestros padres.
Rechazo.
En
la edad adulta, esto puede provocar problemas con las relaciones sociales.
Abandono.
Aumenta
las posibilidades de caer en una relación tóxica en el futuro y aguantar lo que
sea con tal de evitar volver a estar solos.
Humillación.
Afecta
mucho a la autoestima y puede desemboscar en tiranía hacia los demás, con el
propósito de evitar volver a ser despreciado.
Traición.
Sentirse
decepcionado por alguien importante en la niñez limita mucho las relaciones y
potencia personalidades desconfiadas.
Texto:
Francisco Castaño y Pedro García

No hay comentarios:
Publicar un comentario