Ilusiones
ópticas debido a la inversión de temperatura, como el Fata
Morgana (nombrado así en referencia a Morgan le Fay, la hermanastra del rey Arturo, que se suponía podía cambiar de forma) o el efecto Nueva Zelanda, puede confundir a las naves visualizando islas o barcos que se encuentran a miles de kilómetros fuera del campo de visión. Estos espejismos ocurren cuando la superficie está más caliente que el aire y, contrario a lo que comúnmente se cree, puede aparecer en cualquier hora del día.
Morgana (nombrado así en referencia a Morgan le Fay, la hermanastra del rey Arturo, que se suponía podía cambiar de forma) o el efecto Nueva Zelanda, puede confundir a las naves visualizando islas o barcos que se encuentran a miles de kilómetros fuera del campo de visión. Estos espejismos ocurren cuando la superficie está más caliente que el aire y, contrario a lo que comúnmente se cree, puede aparecer en cualquier hora del día.
La
punta de montaña a la distancia podría verse como un castillo flotante, y una
isla aparecer a lo lejos como una embarcación traslucida. El Ártico también
logra efectos interesantes: su índice de refracción provoca una curvatura en
los rayos de luz al atravesar la atmósfera, logrando espejismos como los
señalados.

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