Tengo
una ventana con la que me uno con el exterior. Con ella puedo ver la
luz del Sol, la oscuridad de la noche. La luz plateada de la luna.
luz del Sol, la oscuridad de la noche. La luz plateada de la luna.
Me
asomo a mi ventana, sólo con esto puedo oír el sonido del exterior, puedo
sentir el viento en mi cara; miró a la gente en su andar. La ventana me une con
lo que pasa ahí fuera, con la vida, la esperanza, con los sueños de las
personas, en definitiva, con el ajetreo diario producido en el exterior.
Todo
eso sucede a través de mi ventana, no creo que sea única; cada uno, puede que
tenga la suya; pero la mía, siento que es especial, ella me llena, me
fortaleza, me dice que no estoy sólo, que hay más personas como yo, con sus
sueños, sus problemas, con sus risas y tristezas, con todo lo que nos da la
vida.
Así
es mi venta, algo tan necesario para mí como el seguir adelante, ella me dice,
que sí, que puede que mis problemas sean únicos, pero también, que, a pesar de
ello, tengo vida, tengo una nueva continuidad.
Me
dice que mire, que si yo soy diferente; afuera también hay diversidad, pero...,
sobre todo vida, la vida es única y sola, es tuya y mía, es de todos y cada uno
de nosotros, pero no todas las vidas no son iguales, cada uno tiene la suya, por
lo tanto, es diferente de los demás.
En
ella —en la vida— está lo cierto, pero también la mentira; hay inseguridad,
pero puede que haya firmeza, contiene dudas, pero a su vez reflexiones, puede
que en algún momento nos afronte la tristeza, pero podremos tener felicidad; sólo
con mirar a través de sus cristales, puedes observar la riqueza de la
pluralidad, de la diferencia, de la disparidad, de la multiplicidad, se pueden
poner más palabras y ejemplos; pero con todo me viene a decirme mi ventana que,
soy un ser vivo, que puedo y debo pensar, hacer uso de mi inteligencia; ahí no
que la cosa, puedo reír, oler, escuchar, ver y mirar, incluso puedo hablar.
A
pesar de mi inmovilidad tengo tiempo de vivir a través de mi ventana. Ella es
especial para mí, pues es una unión con todo lo que sucede en el exterior, y
que como he dicho, no me puedo mover, por ello ella me ofrece todo los demás,
además de poder continuar en esta vida que me trato tan mal.
Hoy
no me puedo mover, pero puedo sentir, ver, oler, oír. Mi ventana lo es todo
para mí en la unión con lo que hay afuera, en el exterior. No hace falta que
venga, yo los veo a través de mi venta postrado en mi colchón.
bayekas

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