Voy
a narrar un cuento en un papel y no sé. Quiero escribir algo y no puedo.
Necesito expresar lo que siento por medio de la escritura y mi mano no se mueve.
Necesito expresar lo que siento por medio de la escritura y mi mano no se mueve.
¿Qué
puedo hacer?
En
mi mente, en mi interior, se agrupan las letras intentado posarse en el papel y
no encuentran la salida.
Sé
que no tengo preparación para poder narrar algo con una conexión
medianamente compresible, que carezco de
esos medios o gracia para decir, poner, lo que siento, es muy posible, incluso
que, cuando lo intente la letras, las palabras que tanto están presentes en mi
cabeza, se evapore dejando en interior de la misma vacía, sin nada que poder
decir o expresar, que al mirar después de un tiempo el folio siga intacto, mi
mano inmóvil, y el bolígrafo si triste giro en la inmensidad de la llanura
blanca del papel que tengo delante de mis ojos.
¿Cómo
es posible? —Me pregunto.
Sí
creo o por lo menos puedo verse asomar una oración tan simple cómo:
"Es
muy temprano, es de día, hay una claridad que atraviesa los cristales de mi ventana
iluminando la estancia de mi casa, la habitación en la que me encuentro, puedo
verlo porque estoy en ella en estos momentos."
Ves,
hay palabras dentro de mí, se agolpan incesantemente, con una desesperación de
necesitar salir, exteriorizarse, buscar esa libertad que le dan cuando se ven
trazadas en esa hoja que antes estaba vacía, y ahora, se ve plenas de letras
puesta en un orden que, aunque no sean muy compresible en toda su exposición,
sí, por lo menos, se pueda leer.
Leer,
que irrisorio es todo esto, leer se puede hacer con todo, pero... ¿Y la
comprensión? Eso es lo necesario después de una buena o mala escritura. Contar
algo es muy simple, puedes en cualquier momento coger un cuaderno y escribir lo
primero que se te ocurra o veas, por ejemplo:
"Hoy
mi caballo ha salido de casa a galope."
Lo
primero, no tengo caballo. Lo segundo, por lo tanto, no puede salir galopando
de mi casa. Lo tercero, aunque lo tuviera, no es posible ni lógico que salga de
mi casa, no cabe, no es posible.
Puedo
escribir, de hecho, he escrito algo, se puede leer, pero no hay una comprensión
real ni creíble, aunque sea fantasía —no es el caso—, de lo puesto con
anterioridad.
Por
eso, esto no es lo que quiero escribir. He ahí, que he escrito algo que no
quería, pero me ha sido muy fácil, ahora quiero escribir otra cosa y me veo
imposibilitado en estos momentos para hacerlo, por lo que he decido dejarlo
estar por hoy.
Por
eso, os pido disculpas, añado,
Hasta
mañana,
Un
saludo.
bayekas

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