Julio
R., el bohemio impenitente, está muy triste. Se encuentra en la Rambla
a un amigo y le confía la causa de su tristeza.
a un amigo y le confía la causa de su tristeza.
—Sabes.
¿Pepita, la mujer a quién tanto he amado? ¡Sin saber por qué, me ha abandonado,
la ingrata!
—¿Y
no te ha dicho el motivo?
—¡No
puedo decirlo porque no tiene ninguno! ¡Una mujer por quien me quitaba yo el
pan de la boca!
—¿Cómo?
—Eso
que hacías con ella no es propio de ningún hombre limpio y bien educado.

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