(A
mí esposa, muerta)
Tranquila
puedes dormir,
tranquila
por tu legado:
Tú
me has dado un tesoro
que
yo codicioso guardo…
Herencias
alivian duelos,
y
es lo que a mí me ha pasado:
tú
me has dejado un tesoro
y
el dolor voy conllevando.
En
la cama estás dormida,
tu
sueño será bien largo…
Las
nenas están de luto
y
una tengo a cada lado.
Este
es el tesoro mío
que
tú, mi bien, me has dejado,
y
sufro al pensar que puede
írseme
entre las manos…
Este
es el tesoro mío,
del
que no me tienes avaro,
¡y
tiemblo al pensar a quién,
si
muero habré de dejarlo.
Vicente
Medina
-Dos
amores
Ya
está gozando de Dios
el
buen viejo que me dijo:
“Siempre
a las mujeres, hijo,
quiérelas
de dos en dos.
Un
amor fuerte e importuno
puede
que tu vida acabe:
Dos
amores, no se sabe
que
hayan matado a ninguno.
Alberto
López de Ayala

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