Me
devoran tus ojos y tus ansias felinas
y
tengo toda mi sangre revuelta y ardiendo,
y
me palpitan tus carnes sensuales y finas,
y
me abrasa tu amor y tu corazón latiendo
lo
siento en las entrañas y borracho y sediento
me
abraso yo en mis ansias y me tiembla el aliento.
Y
quiero estrujarme entre tus divinos pechos,
sentir
la embriaguez de locos embelesos
y
oír como crujen mis huesos ya deshechos.
Cuando
veo el botón de tu boca que revienta
quisiera
morderlo como una borracha guinda,
y
con sangre te lo he de partir porque me brinda
el
placer de una fiesta refinada y sangrienta.
Y
ya cuando diabólica estés entre mis brazos
el
aliento sentirás ardiente de mi boca,
y
la fuerza bruta y lujuriosa de mis brazos
y
la carne recia y varonil de mi ansia loca...
Después,
cuando tremantes los dos, vea en tus ojos
el
ardiente y luminoso brillar de la locura,
entonces
nos dormiremos presos por el dolor,
bermejas
nuestras carnes por fuerte calentura
en
el embrujo loco de este cálido amor...

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