Hay
algunos productos reconocidos como saludables que en realidad afectan
a nuestro estómago mucho más de lo que creemos. Evítalos y verás cómo tu sistema digestivo te lo agradece
a nuestro estómago mucho más de lo que creemos. Evítalos y verás cómo tu sistema digestivo te lo agradece
AUTOR
Alba Ramos Sanz 06.11.2015 – 05:00 H.
Una
mala digestión te puede estropear el descanso nocturno, alargar infinitamente
tu jornada laboral e incluso acabar con tus planes de ocio porque,
directamente, no puedes ni caminar del dolor y la pesadez estomacal que llevas
encima.
Después
de una barbacoa, un cocido completo o una comilona en un restaurante chino, es
bastante común que optes por la sal de frutas como postre. Pero, ¿sabías que
hay alimentos supuestamente saludables, bajos en calorías y poco pesados que
son de lo más indigestos? Así es. Estos son algunos de los productos que, sin
que te des cuenta, están revolviéndote las tripas. Evítalos y verás cómo tu
estómago te lo agradece.
Frutas
y verduras… ¿sí o no?
Cuando
tenemos problemas digestivos, la idea de añadir a nuestra dieta alimentos
saludables como frutas y verduras parecer la más adecuada. Pero no siempre es
así y de hecho algunos productos pueden agravar la situación y caer en nuestro
estómago como un ladrillo causándonos gases e hinchazón. ¿Un ejemplo? Los
cítricos.
Cuando
estamos 'malos de la tripa' optamos por tomarnos mejor un zumo natural de
naranja, limón o pomelo que un refresco. Bueno, menos daño que dos litros de
cerveza te hará, pero ten en cuenta que los cítricos irritan las paredes del
estómago provocando acidez y reflujo. Otras frutas como la manzana o el plátano
serán bastante más útiles para acabar con la indigestión.
El
maíz no es nada fácil de digerir y con frecuencia puede causar un dolor
abdominal severo
Zumo
de naranja no. Muy bien, ¿y las verduras? Debes evitar las crucíferas como el
brócoli, la coliflor, el repollo y el resto de parientes cercanos porque, como
explica la nutricionista y chef Katie Cavuto en 'Il Corriere della Sera',
contienen un tipo de azúcares complejos llamados 'rafinosa' que generan gases
en el interior del estómago que no se disuelven hasta que alcanzan el
intestino, desencadenando los síntomas clásicos de una indigestión”.
'Venga,
pues entonces me tomo una ensaladita', pensarás. Pues tampoco es una buena
idea. Además de que la lechuga no es precisamente el alimento más digestivo, si
empiezas a añadirle ingredientes para darle cierta gracia y entre ellos está el
maíz, tienes una bomba para tu estómago. “Al contrario de lo que podría
pensarse, este alimento no es nada fácil de digerir y con frecuencia puede
causar un dolor abdominal severo”, continúa la Cavuto. Esto se debe a la
celulosa que contiene y el hecho de que los seres humanos no contamos con las
enzimas necesarias para descomponerla apropiadamente.
El
café no sólo te despierta a ti
Puede
que sea tu fórmula ideal para ir al baño por las mañanas, pero, en este caso,
el remedio podría estar siendo mucho peor que la enfermedad. El café es un
combo perfecto de ingredientes para que tu estómago no esté precisamente feliz:
además de que es diurético y puede causar deshidratación e incluso náuseas, la
cafeína activa en exceso el tracto digestivo y puede causar diarrea.
No
sólo eso. Según los expertos, al tomar café instamos al estómago al producir
ácido clorhídrico, culpable de la molesta acidez estomacal y la indigestión. Si
todavía no es suficiente, también debes saber que el café estimula el estómago
para producir ácido clorhídrico, lo que provoca la acidez estomacal y la
indigestión. “Si padeces algún tipo de trastorno gastrointestinal lo mejor es
que te limites a tomar una taza al día y te asegures de no beberlo nunca con el
estómago vacío”, recomienda la nutricionista.
Los
alimentos crudos
En
algunas culturas, comer alimentos sin cocinar es bastante común, y el ceviche,
el sushi, el capaccio o el tartar son buenos ejemplos de ello. Deliciosos y
exóticos platos que también conllevan sus riesgos estomacales: en carnes,
huevos, mariscos o pescados perecederos pueden estar presentes bacterias como
la E.coli o la salmonela, dos de las grandes conocidas como responsables de
intoxicaciones alimentarias relativamente graves.
Di
no a los 'sin azucar'
La
mayoría de los refrescos 'light' alardean de no llevar azúcar. Mentira no es,
pero resulta que los edulcorantes artificiales que llevan para darles ese sabor
dulce son peores y no sólo para nuestro estómago, también para nuestro peso.
Según un estudio publicado en la revista 'Nature', el consumo de sacarina,
aspartamo y sucralosa altera las bacterias intestinales que controlan el
metabolismo causando una serie de trastornos gastrointestinales que no sólo
dificultan que consigamos adelgazar, además podrían añadirnos algún que otro
kilo extra, aseguraron los investigadores.
En
la misma línea de alimentos 'light' libres de azúcares, los expertos señalan al
chicle sin azúcar como otro de los grandes enemigos de las digestiones. ¿Te
suena el sorbitol, el manitol o el xilitol? Pues son los tres ingredientes
básicos de los chicles, y son fatales para tu estómago: “Estos sustitutos del
azúcar que contienen caramelos y chicles causan hinchazón y si se consumen en
grandes cantidades pueden tener un efecto laxante incontrolado”, advierte la
nutricionista Lori Lieberman.
No
hace falta tener intolerancia a la lactosa para que determinados quesos frescos
y algunos productos lácteos nos sienten mal
No
sólo eso, por mucho que escuches que es bueno tomar un chicle después de comer
y que esta acción incluso puede ser sustitutiva de lavarte los dientes, lo que
ocurre cuando nos ponemos a realizar como cosacos la acción de masticar, es que
estimulamos que el estómago produzca una serie de ácidos que el cuerpo no
necesita y que, a largo plazo, incluso podrían contribuir a la formación de
úlceras.
El
queso fresco y otros lácteos
Según
una encuesta realizada por la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) y
la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), en la actualidad
se calcula que entre el 35% y el 50% de la población española podría ser
intolerante a la lactosa. Y el problema parece ir en aumento. Esta alergia
alimenticia se produce cuando una persona tiene escasez de lactasa, la enzima
encargada de digerir la lactosa.
¿No
te ha llamado la atención que en los últimos años cada vez más personas optan
por dejar de beber leche y descartar de sus dietas los alimentos con lactosa?
Exacto, y ninguno de ellos es alérgico. Lo cierto es que no hace falta tener
intolerancia para que determinados quesos frescos y algunos productos lácteos
nos sienten mal. Cuando los consumimos en cantidades relativamente elevadas
–como cuando la cena de picoteo de quesos se te va de las manos– se desplaza la
digestión del intestino al estómago, lo que produce dolor abdominal, gases y
diarrea. ¿La solución? Controla y no te pases.

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