Puedo
oír, gritaba el sordo. Puedo ver, gritaba el ciego. Puedo hablar, gritaba
el mudo. Todos así lo comentaban, lo hablaban, más bien en voz baja, como si quisieran que no se enterarán, pero la realidad era bien distinta, nadie era lo que decían que eran, nadie podía ser lo que querían ser. Todo estaba confuso, nada era real, pero tampoco era ficción.
el mudo. Todos así lo comentaban, lo hablaban, más bien en voz baja, como si quisieran que no se enterarán, pero la realidad era bien distinta, nadie era lo que decían que eran, nadie podía ser lo que querían ser. Todo estaba confuso, nada era real, pero tampoco era ficción.
La
vida es lo que es, a veces, creemos ser lo que los demás ven en nosotros, de
ahí, el vivir en un autoengaño. Estamos realizando un papel en una obra que no
es el nuestro.
Hemos
de entender que, nosotros somos únicos e irrepetibles, que nos toca vivir
nuestra vida, sea como sea, no la de los demás. No somos actores secundarios de
una obra ajena, somos los protagonistas principales de nuestra propia obra que
es nuestra vida.
Qué
nadie te engañe.
No
hay que dejarse influenciar por los demás, aunque los demás sean uno sólo, que
eso sucede en la mayoría de las s casos.
Ellos
o él, nos quieren en ese papel del engaño, porque es su manera de dominar, de
someter, dándonos alas para una creencia errónea y muy ajena a nosotros, a lo
que somos, a lo que nos toca vivir, no actuar.
Se
fuerte en tus convicciones, es la única manera..., la vacuna que nos inmuniza
contra esa falacia que nos quiere dar cómo premio a nuestra docilidad y
creencia hacia ellos.
Podemos
hacer más de los qué hacemos o pretenden que creamos.
Es
por eso que tienes que liberalizarte, ser tú mismo.
Hay
una frase muy potente para que veamos la realidad, y es:
¡Se
un rebelde, vive tu vida, es única, pero, además, es la que tienes hasta el
final de tus días!
bayekas

No hay comentarios:
Publicar un comentario