En
estas zonas comunes no hay vida, no hay gente, es un sitio sin gracia, sin
personas desde hace días, más concretamente, desde que se comenzó el confinamiento.
personas desde hace días, más concretamente, desde que se comenzó el confinamiento.
Los
que viven aquí, son personas que sólo se ocupan de sus cosas, de su familia, de
sus hijos, el poder llegar a fin de mes, el pagar su hipoteca, el que le
alcance el salario para todo, el poder tener un mes tras otros sin agobios
económicos. Se preocupan, en definitiva, de ellos mismos.
No
tienen convicciones políticas muy arraigadas, son seres anónimos, como la
mayoría de nosotros, que sólo buscan vivir. ¡Sí! Vivir su vida con su gente, la
política está en segundo, tercer, cuarto lugar..., que sé yo, sólo sé que, su
ambición es vivir.
Esto
del Coronavirus les ha pillado fuera de juego; se les ve asustados, pero
alegres, es una contradicción, pero como bien dicen, hay que vivir, seguir
adelante.
Cada
día, a las 20.00 horas, les ves asomados a la ventana aplaudiendo al personal
sanitario, a los bomberos, a las fuerzas del orden público, a los de protección
civil, a los voluntarios, a los militares que están ayudando, colaborando con
todo lo que conlleva esta pandemia.
Cómo
he dicho, cada día, a la misma hora, se planta en la ventana y se ponen
aplaudir a todas estas personas citadas, no les importa el color o situación
social, sólo saben que se están exponiendo por ellos, por todos, para
erradicar, en el fondo, una enfermedad que está matando, cobrándose vidas.
Ellos
no entienden o no quieren entender, o si lo entienden, o están posicionado
políticamente, se lo callan, sólo suelen decir que, no es el momento para hacer
política, que el enemigo de todos es el virus.
Y
por eso, salen día tras día, desde que ha comenzado todo esto, según dicen, a
poner su granito de arena; el participar a las 20.00 horas con sus aplausos
para animar a esas personas que se están dejando el todo por la sociedad, y
vuelvo a decir, por todos.
No
quieren nombrar, ni saber de política, en este triste momento. Quieren vivir su
vida corriente, como la tenían antes de que les atacará la pandemia.
Después
de aplaudir, a las 20.20h, aparecen los bomberos para felicitar y cantar el
feliz cumpleaños aún niño de siete años. El crío se asomó a la ventana todo
alterado y contento para ver a los bomberos.
El
hecho en sí, ya es notorio, pero en ese preciso instante se asoma mi suegra a
la ventana y al ver lo que estaba sucediendo, se puso a llorar, mi suegra con
87 años no es de fácil llorar, ha pasado la guerra, la posguerra y muchas más
calamidades, su familia era campesina, agricultores andaluces, con eso y las
fechas, está dicho todo. Después de reponerse, se puso aplaudir a los bomberos por
estar agradecida por este gesto.
En
todo esto no hay política, sólo humanidad, socializad y otras cosas más, pero
no había política.
bayekas

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